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Tras un primer año en Los Angeles dedicado a aprender inglés y tomar clases de interpretación, Salma debutó en la gran pantalla con un papel secundario en Mi vida loca (1993). Aunque su gran oportunidad llegó dos años después, cuando el director Robert Rodriguez la fichó para participar en Desperado, la secuela de su exitosa El mariachi. El film, protagonizado por Antonio Banderas, sirvió a la actriz como tarjeta de presentación en Hollywood. Años más tarde aparecería en la tercera entrega de la saga, El mexicano, de nuevo con Banderas y también con Johnny Depp.
Rodriguez volvió a contar con ella para su siguiente proyecto, el extravagante thriller vampírico Abierto hasta el amanecer, con George Clooney y Quentin Tarantino. La película no funcionó tan bien como se esperaba, pero dejó para el recuerdo una escena memorable en la que Salma se marca un sensual baile con una serpiente al cuello.
La mayoría de los títulos en los que Hayek apareció en adelante fueron films más bien modestos, a excepción quizás del thriller juvenil The Faculty, de nuevo con Rodriguez, y la irreverente comedia Dogma, de Kevin Smith. Entre su filmografía figuran también El callejón de los milagros, Sólo los tontos se enamoran, Studio 54, El coronel no tiene quien le escriba o Wild Wild West.
Su gran momento pareció llegar en 2002, cuando Salma Hayek vio cumplido uno de sus sueños: dar vida en la gran pantalla a la pintora mexicana Frida Kahlo, a la que admiraba desde hacía tiempo. Su trabajo en Frida, de la que también es productora, le valió una nominación al Oscar a la mejor actriz. |